Golar LNG
Cuando el mundo necesita desesperadamente gas licuado, nosotros ya llevamos años preparados...
Hay momentos en los que una tesis de inversión que llevas años defendiendo deja de ser una convicción tranquila para convertirse en algo urgente. Algo que el mercado, de repente, empieza a entender.
Eso es exactamente lo que está pasando con Golar LNG.
El mundo acaba de despertar
Los ataques iraníes han dejado fuera de juego el 17% de la capacidad exportadora de GNL de Qatar, con unas pérdidas estimadas de 20.000 millones de dólares anuales y serias amenazas al suministro hacia Europa y Asia. Las reparaciones de los dos trenes de producción dañados tardarán entre tres y cinco años, dejando 12,8 millones de toneladas anuales de GNL fuera del mercado.
Para hacerse una idea de la magnitud: el complejo de Ras Laffan es la mayor instalación de producción de LNG del mundo y representaba en torno al 20% del suministro global.
No estamos hablando de una interrupción menor. Estamos hablando de un agujero estructural en el mercado del gas licuado que tardará años en cerrarse.
Y Golar LNG está, literalmente, construida para llenarlo.
Por qué Golar es diferente, y por qué importa ahora más que nunca
Cuando el mercado busca nueva capacidad de licuefacción, las alternativas tradicionales tienen un problema: el tiempo. Los grandes proyectos australianos tardan entre cinco y seis años en ponerse en marcha. Los proyectos terrestres en Estados Unidos, entre cuatro y cinco. Golar, con su tecnología FLNG, puede tener un nuevo buque operativo en tres o cuatro años, con costes por tonelada inferiores a los de cualquier instalación en tierra.
Eso, en el contexto actual, no es una ventaja competitiva. Es una ventaja estratégica.
Los números también hablan
Con la actualización de curvas de TTF y Brent tras los ataques, los analistas han revisado al alza sus estimaciones de EBITDA hasta los 326 millones de dólares para 2026 y los 355 millones para 2027. Y eso sin contar la producción adicional que Gimi está generando por encima de su capacidad nominal —algo que el propio socio del proyecto, Kosmos Energy, ha confirmado pero que los analistas ni siquiera han incluido en sus modelos todavía.
El potencial de revalorización es evidente. Pero lo más interesante de Golar no es lo que ya está en los libros: es lo que viene.
Una historia que se puede contar de muchas maneras
Hay dos escenarios que el mercado todavía no tiene del todo en precio.
El primero: Golar consigue firmar un cuarto buque FLNG. La demanda existe, el momentum geopolítico la amplifica, y la compañía tiene el know-how que ningún competidor puede replicar rápidamente. Ese solo hecho podría añadir casi veinte dólares por acción a la valoración actual.
El segundo es más discreto, pero igual de poderoso: el consejo de administración de Golar lleva tiempo trabajando activamente para poner en valor la compañía. La estructura del negocio, los contratos a largo plazo, los activos diferenciados y el momento de mercado hacen de Golar un objetivo de adquisición muy atractivo para cualquier major energética o fondo de infraestructuras que quiera exposición al GNL sin construir desde cero. No es algo que esté sobre la mesa hoy de forma oficial, pero tampoco es algo que se pueda descartar.
Una tesis que llevan años con nosotros
En el Club del Value llevamos mucho tiempo con Golar. Es una de nuestras tesis más antiguas, de las que nos ha acompañado casi desde el principio, y la hemos defendido con convicción alta incluso cuando el mercado no la entendía. No porque seamos tercos, sino porque las razones para estar invertidos se han ido reforzando con el tiempo, no debilitando.
Y una de esas razones —quizás la que más nos diferencia— es el acceso a la directiva.
Hablar directamente con el equipo directivo de una compañía cambia la calidad del análisis. Permite entender la cultura, el apetito por el riesgo, las prioridades reales detrás de las notas de prensa. En el caso de Golar, ese acceso nos ha dado convicción en momentos en los que el mercado dudaba. Nos ha permitido entender cómo piensan sobre el crecimiento, sobre la asignación de capital, sobre el siguiente buque. No es un detalle menor: es la diferencia entre invertir con información y hacerlo con fe ciega.
Eso es algo en lo que el Club del Value lleva años trabajando, y que no está al alcance del inversor individual que opera en solitario.
Si quieres acceder al análisis completo de Golar LNG, conocer nuestras otras tesis de inversión y tener acceso a las notas de los encuentros con las directivas de las compañías analizadas, el Club del Value está abierto. Lo que encontrarás no es ruido: es el trabajo de años concentrado en ideas con convicción.


